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Nikkor 70-300mm f:4-5,6 AF-D

 

Podríamos considerarlo el "patito feo" de los objetivos de Nikon, ya discontinuado por la aparición del nuevo 70-300 VR, pero pronto veremos que no lo es tanto. Analizaremos la versión D y no la G. La primera posee anillo de diafragma manual y su bayoneta es metálica, mientras que la versión G no posee anillo y su bayoneta es de plástico. Existe además la sospecha generalizada de que su óptica, aunque más antigua, es mejor.

Es un zoom que tiene 13 elementos en 9 grupos y un diafragma de 9 pétalos (cómo los de elevada calidad) lo que le da un bonito bokeh y el cristal frontal es un ED (extra dispersión) lo que, en teoría, mejora la transmisión de la luz. Su enfoque mínimo es de 1,5 metros, lo que no está tan mal. Su apertura va desde el f:4 en los 70mm hasta el f:5.6 en la máxima focal de 300mm.

El autofoco es clásico, mecánico por tornillo, y no es precisamente brillante por su rapidez. Pero puedes hacer cosas muy interesantes teniendo en cuenta que en el formato digital es un 105-450mm f:4-5.6. Resumiremos que, a pesar de la lentitud, el autofoco es fiel y hace bien su trabajo.

Con respecto a la nitidez, podemos asegurar que las imágenes son lo suficiente nítidas para que las fotos tengan calidad, sobre todo si no se tiene prisa y se plantean las cosas con tiempo. Muchas veces, durante el tratamiento digital de un retrato he tenido que utilizar el desenfoque con algunos lentes cuyo enfoque es a veces más afilado que una cuchilla de afeitar. Y eso a las damas, ni a nadie, le gusta que se le vea hasta el último poro de su piel.

Ilustremos lo dicho con una imagen:

Tira de zoom hasta 260 ó 280 mm f:5.6, enfoca cuidadosamente, manténlo quieto sin movimiento, un trípode o monopié o no respires hasta que te quedes azul, y dispara. Te saldrá algo muy parecido a esto. ¿Es el patito feo?.

 

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